jueves, 17 de noviembre de 2011

NI NI S

"Ni ni" o discípulo y misionero de Cristo

Monterrey, como has cambiado...
En México, se ha puesto de moda llamar a la generación de jóvenes que ni estudian ni trabajan los «ni ni». Estos Ni nis son presa fácil del crimen organizado. Por eso no sorprenden  las declaraciones de los presuntos culpables de la tragedia ocurrida en Monterrey, la semana pasada, donde 52 personas perdieron la vida porque a los presuntos culpables «se les paso la mano».
¿A qué viene este comentario? Primero, como regiomontana, este acontecimiento me ha afectado, gracias a Dios no directamente, pero si emocionalmente, al constatar, una vez más, el cambio tan negativo que ha tenido la sociedad en la que crecí. Segundo, estoy convencida que el medio más efectivo de revertir esta tendencia es lograr que tanto los jóvenes como los adultos vivamos verdaderamente «firmes en la fe y arraigados en Cristo», porque aunque a muchos no les guste admitirlo, al pretender sacar a Dios de nuestra cultura, está produciendo una generación de Ninis: ni ateos ni cristianos, sólo lo que me conviene.
Por eso es providencial el llamado de la Iglesia sobre la Nueva Evangelización. Hay unas  premisas que hay que tener en cuenta para esta misión, que  algunos líderes han expresado y que hoy quiero reflexionar contigo:
1. Ante todo, no nos auto engañemos: en la comunidad y, sobretodo, en lo personal, hay que saber ver, con optimismo pero con verdad, la situación real de lo que sucede y de lo que a mi me toca y de mi depende.  

2. Los católicos han de ser los protagonistas de la evangelización; para ello hay que formarlos: porque, como tenemos claro en el Movimiento Regnum Christi, la formación no se suple con nada, por eso hay que buscar nuevos y atractivos recursos formativos que lleven a un encuentro real y transformador con Cristo.
3. La persona sola, no puede; hay que integrarlo en una comunidad: el obispo de Terrassa y responsable de Seminarios y Universidades en la Conferencia Episcopal advierte que «un joven solo, contra corriente, no puede mantenerse en una vida cristiana hoy en día; ha de integrarse en una comunidad viva, que puede ser parroquial, o un movimiento, o en un colegio... En esa comunidad ha de alimentarse con la oración y los sacramentos y formarse bien. Así se mantendrá el fuego del Espíritu Santo y podrá ejercer apostolados».   Por eso es tan importante la misión del Regnum Christi en el mundo. Realmente estoy convencida de que no es el único, pero si uno de los medios que más puede responder a las necesidades de las personas de nuestra cultura actual.
No seamos funcionarios, burócratas o apóstoles de oficina: sino discípulos y misioneros de Cristo. Estemos cerca, acompañemos a todos los que podamos en su camino a la santidad. Ésta es la consigna, el ideal que tenemos en el Regnum Christi en el programa de mística de este año, «Confía, tu puedes ser santo».

Hay que centrarnos en la relación personal con Cristo:
El Papa dice que muchos católicos conocen a Cristo sólo por inercia, por fuera… esa es la realidad y la verdadera causa de los Ninis, porque cuando la persona tiene un encuentro personal con Cristo, su fe queda arraigada y entonces todo cambia, no se terminan los problemas, pero se viven de forma diversa.
Por eso nuestra misión, si queremos realmente llegar a la meta para lo cual fuimos creados, es esforzarnos día con día por conocer, vivir y trasmitir a otros el amor. Ésta es la única forma en que seremos auténticos discípulos y misioneros de Cristo, que construiremos la paz por medio del amor.

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